Saltar al contenido
Viernes, 16 de octubre de 2026
Actualidad y noticias, al instanteBuscar ⌕
Voces del Impenetrable

Voces del Impenetrable

"Boiúna": terror selvático con la seriedad que el subgénero casi nunca se permite

La película brasileña de serpiente gigante rompe el pacto irónico de sus colegas de serie B y construye, sin grandilocuencia, una hora y monedas de tensión genuina en el Amazonas. Reseña desde la butaca.

MP
Milagros ParedesCultura y espectáculos · · 4 min de lectura
"Boiúna": terror selvático con la seriedad que el subgénero casi nunca se permite

A veces una película empieza antes de que se encienda la pantalla. A mí me pasó con "Boiúna: La leyenda del Amazonas": apenas me senté en la butaca, antes de que bajaran las luces, sentí ese olor dulzón a pochoclo con manteca que tienen las salas cuando están por explotar de gente, y esa mezcla ya me dijo que la sala iba a cumplir el rito clásico de Halloween. Pero en cuanto arrancó el filme entendí que la función iba a tener otro pulso, uno que no estaba preparado para el guiso de pochoclo con risas cómplices.

Porque la propuesta de "Boiúna" es, justamente, tomarse en serio. Y tomarse en serio a una serpiente gigante del Amazonas que se traga lanchas, gente y todo lo que se le cruce por delante, no es un detalle menor: es un acto de valentía en un ecosistema cinematográfico acostumbrado al guiño, al chiste fácil y al personaje que mira a cámara para recordarnos que todos estamos de acuerdo en que esto no es para tomárselo en serio. Acá no. Acá el pacto se rompió, y eso, créanme, se nota desde la primera escena.

Una construcción de personajes que no pide permiso

Lo primero que hace la película, y que me ganó de entrada, es tomarse su tiempo. Sé que para muchos eso es una mala palabra, que el ritmo lento de arranque espanta a más de uno que fue a la sala a ver una serpiente comiendo gente desde el minuto cero. Pero a mí me sirvió para entender por qué cada uno de los protagonistas termina en esa lancha, en esa orilla, en ese meandro del río donde la Boiúna espera. El filme te cuenta la mitología de la criatura, te desarrolla las motivaciones de los personajes y te deja asentarte en la selva antes de que la cosa se ponga fea. Y cuando se pone fea, te das cuenta de que ese capital narrativo de paciencia paga con creces: las escenas de acecho son crujientes, físicas, incómodas, y la tensión se construye con elementos que ya estaban ahí, latentes, antes de que la serpiente apareciera.

  • El conflicto humano funciona como motor: las discusiones entre los protagonistas son creíbles, no sketches de comedia involuntaria.
  • El ecosistema selvático es un antagonista en sí mismo: cocodrilos, arenas movedizas, agua turbia, una selva que no perdona errores.
  • La criatura aparece en dosis medidas: cuando aparece, pesa; cuando no aparece, se la extraña.

El monstruo como partenaire, no como adorno

Hay algo que la crítica de género ya dijo mil veces pero que acá se nota especialmente: muchas películas de monstruos gigantes gastan a su criatura en los primeros veinte minutos, la muestran de arriba abajo, en plano abierto, en plano detalle, con música épica, y para el tercer acto ya no queda nada que mostrar. "Boiúna" hace lo contrario. La dosifica, la esconde, la sugiere, y esa estrategia no es solo estética: también disimula las limitaciones lógicas de un presupuesto de serie B. Cuando finalmente la vemos en plenitud, hay un trabajo de diseño y de puesta en escena que justifica la espera, y eso, en un subgénero que suele ir directo al cgi gratuito, es casi una declaración de principios.

“Las muertes cumplen su función sin aspirar a convertirse en escenas de culto, y los conflictos entre personajes son funcionales aunque no memorables. Pero esa honestidad de no querer ser más de lo que es, termina siendo su mayor hallazgo.”Milagros Paredes

La moraleja que ya sabemos, pero que acá

Voy a ser franca con ustedes: la moraleja es previsible y la estructura no sorprende. Quien vaya a buscar un giro argumental que les vuele la cabeza va a salir un poco defraudado, porque la película va exactamente a donde uno espera que vaya. Pero, y acá está lo que me importa como espectadora y como cronista, la ejecución supera lo que el material parecía prometer en el papel. Es un filme de bajo presupuesto dentro de un género acotado, y no lo disimula: su mérito es haber trabajado con honestidad dentro de esas coordenadas, sin pedirle permiso a nadie para tomarse en serio, sin pedirle permiso a nadie para ser una película de terror de las de antes, de las que le creían a su propia premisa. Y eso, en la temporada de Halloween que se nos viene, es justo lo que uno quiere encontrar en la cartelera: una película que cumple lo que promete y, de paso, supera las expectativas del subgénero que le toca habitar. Si le suma o le resta a una película de terror tomarse en serio a sí misma, mi respuesta es que le suma, y que esta Boiúna brasileña es la prueba.

MP
Milagros ParedesCultura y espectáculos

Comentarios

0

Todavía no hay comentarios. Sé el primero.

Seguí leyendo