Después de dieciocho días internada, Mirtha Legrand reconoció por teléfono que esta vez la pasó mal
La conductora de 99 años recibió el alta el 6 de octubre tras una neumonía bacteriana, llamó por sí misma a su amigo Carlos Rottemberg y dejó una frase seca: "Esta vez la pasé mal". El productor confirmó además que el contrato con la televisión vence en las próximas semanas y la continuidad del ciclo sigue abierta.

Hay algo que se siente apenas uno se acerca al teléfono cuando suena del otro lado y del otro lado está Mirtha Legrand, una mujer de 99 años que hace décadas nos enseña que el aire de la tele también se respira del otro lado del cable. Esa mezcla, me animo a decir, es a lo que huele este domingo: a protocolo médico por terminar, a un sanatorio que ya queda atrás y a una voz que todavía, cuando se le pregunta cómo está, contesta sin paños tibios. La señora de los almuerzos llamó, atendió, dijo lo que tenía que decir, y volvió a colgar. Nada de eso es un detalle menor.
El dato lo confirmó Carlos Rottemberg, productor teatral y amigo de toda la vida de la conductora, en una charla que dio en la Feria del Libro de Rosario mientras presentaba su libro. Según contó, Legrand lo telefoneó por su cuenta ni bien abandonó el Sanatorio Mater Dei, el lunes 6 de octubre, después de permanecer 18 días internada por una neumonía bacteriana. La conversación fue breve y sin maquillaje: "Esta vez la pasé mal", le soltó. Rottemberg, que conoce el paño, salió a tranquilizar a todos: hoy, según dijo, ella está "muy bien", y sigue con su recuperación en su domicilio, con seguimiento médico.
Un contrato que vence y una decisión que todavía no está
Como tantas veces en esta historia, la pregunta del público no se hace esperar: ¿cuándo vuelve Mirtha a la pantalla? La respuesta del productor fue de las que no entregan nada pero tampoco cierran la puerta. Sobre la rehabilitación y la continuidad del ciclo, Rottemberg se atajó con dos palabras: "Eso se verá". Lo concreto lo dijo a continuación: el contrato de la conductora con el programa de televisión vence en las próximas semanas. Y a la hora de pensar en una renovación, eligió una frase que parece escrita para la mesita de luz: "A veces más es menos".
“Esta vez la pasé mal.”Mirtha Legrand, por teléfono a Carlos Rottemberg al recibir el alta
- Legrand estuvo internada 18 días en el Sanatorio Mater Dei por una neumonía bacteriana.
- Recibió el alta el lunes 6 de octubre y se recupera en su casa con seguimiento médico.
- Al salir del sanatorio llamó ella misma a Rottemberg y le dijo: "Esta vez la pasé mal".
- El contrato con el ciclo televisivo vence en las próximas semanas y la continuidad sigue abierta.
- Su nieta Juana Viale conduce el programa en su lugar mientras dure la recuperación.
- El sábado, Juana contó que su abuela, al irse del sanatorio, dio una vuelta en auto con su nieto Nacho y pidió seguir hasta Mar del Plata.
Mientras tanto, en la casa de Mirtha la vida sigue con ese pulso cotidiano que ella misma se encarga de marcar. Su nieta Juana Viale, al frente del programa, contó el sábado pasado un detalle que a mí, particularmente, me reconcilia con la idea de que los años, a veces, también se gastan en abrir el convertible y poner proa al mar: al salir de la clínica, Legrand se subió a un auto con su nieto Nacho y le dijo que siguiera derecho, hasta Mar del Plata. Uno imagina la ruta 2, el Atlántico a lo lejos y a una nonagenaria que, después de casi tres semanas entre sábanas blancas, todavía le pide al viento un poco más.
A mí, que llevo años mirando esta historia no desde la alfombra roja sino desde la pantalla del living, lo que más me interesa destacar de este capítulo es el método Legrand: nunca un mensaje grabado, nunca un parte médico escrito a las apuradas. Una llamada, dos palabras, y a otra cosa. Por eso, cuando Rottemberg recordó aquella frase que él mismo popularizó hace más de veinte años sobre los argentinos y el país que le vamos a dejar a Mirtha, y reconoció que al principio parecía "una afrenta" mientras que hoy el tiempo parece darle la razón, uno entiende que esta mujer no necesita que la defendamos: le basta con que le devolvamos, a los 99, el gesto mínimo de esperar a que esté lista. Y si cumple años el 23 de febrero, como está previsto, mejor regalarle entonces una decisión tomada con la calma que ella misma se tomó para volver a casa.
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