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Viernes, 16 de octubre de 2026
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Voces del Impenetrable

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El fútbol de Ted Lasso vuelve a rodar y esta vez tiene banca de mujeres

Apple TV+ estrena la cuarta temporada de una serie que muchos daban por terminada y reabre el juego con un equipo femenino, romances cruzados y personajes que ya habían dicho adiós

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Milagros ParedesCultura y espectáculos · · 4 min de lectura
El fútbol de Ted Lasso vuelve a rodar y esta vez tiene banca de mujeres

Lo primero que sentí al sentarme a ver los nuevos capítulos fue esa mezcla rara entre olor a café recién hecho y a pasto inglés de domingo a la mañana, esa sensación de que algo que ya estaba archivado en la memoria vuelve a latir como si el tiempo no hubiera pasado. Ted Lasso está de vuelta y lo hace de una manera que a mí, como espectadora de la primera hora, me tomó desprevenida. La serie de Apple TV+ que se había despedido hace un puñado de años con un cierre que muchos tomamos como definitivo regresa con una cuarta temporada que reabre el marcador y, lejos de conformarse con sobrevivir, propone un partido completamente nuevo para el AFC Richmond.

Para poner en contexto a quien se acerque ahora o a quien tenga los capítulos vistos a medias: Ted Lasso aterrizó en pleno 2020 con un entrenador de fútbol americano perdido en Londres, una cancha verde y una pandemia de fondo. La fórmula fue tan efectiva que se convirtió en un pequeño fenómeno cultural, de esos que aparecen cada tanto y que terminan instalados en la memoria colectiva. Por eso la noticia de este regreso tiene peso propio, porque no se trata de una serie más que renueva por contrato, sino de una historia que había elegido cómo decir adiós y ahora vuelve a abrirse paso entre esos mismos personajes que parecían haber encontrado la paz interior.

Las caras nuevas y las viejas que se animan a cambiar

Entre lo más visible de esta entrega aparece la incorporación de un equipo femenino dentro del universo del club, algo que modifica de raíz la dinámica del vestuario y le da aire fresco a una historia que podría haber repetido los mismos golpes de efecto. Las nuevas jugadoras no están puestas solo para completar: traen tensiones propias, amistades a medio construir y una energía que cambia el ritmo de cada escena en la que aparecen. La entrenadora Alice Chilton se suma como una de las figuras más interesantes del reparto y le aporta al relato una mirada distinta sobre el deporte y sobre cómo se lidia con un grupo en formación.

Los personajes que el público ya tiene instalados en el corazón también vuelven, pero con sus vidas corridas algunos casilleros hacia adelante. Keeley Jones, que en la temporada pasada había consolidado su propia empresa de relaciones públicas y parecía haber encontrado un camino propio, ahora se cruza con Roy Kent en un vínculo que les toma a los dos con la guardia baja. Rebecca, mientras tanto, se mueve entre un romance con un personaje llamado Matthijs y un puñado de conflictos que le mezclan la vida personal con la profesional, como si la serie hubiera decidido que ninguna mujer en Richmond pueda tenerlo todo resuelto al mismo tiempo.

“Su ausencia hubiera sido un flaco favor a nuestra nueva historia”Brendan Hunt, cocreador de Ted Lasso

Esa frase de Brendan Hunt, uno de los creadores de la serie, se entiende mejor cuando uno mira el conjunto. La tercera temporada había funcionado como un cierre emocionalmente satisfactorio: los arcos cerrados, los personajes en su lugar, el estadio lleno y una despedida que dejaba gusto a poco pero también a suficiente. Volver desde ahí, sabiendo que muchos espectadores hubieran preferido quedarse con esa postal, era un desafío enorme y los propios creadores parecen haberlo asumido con una decisión consciente: traer de regreso a quien hiciera falta, incluso cuando el relato ya parecía cerrado, porque la nueva historia así lo pedía.

Lo que se juega en esta nueva temporada

  • La integración del equipo femenino del AFC Richmond como motor de nuevas historias y de una mirada más amplia sobre el club.
  • Los romances renovados de Keeley con Roy Kent y de Rebecca con Matthijs, que se cruzan con conflictos laborales y personales.
  • La llegada de Alice Chilton como entrenadora, un personaje que aparece para modificar las reglas del juego dentro del vestuario.
  • La decisión creativa de retomar arcos que ya parecían cerrados y plantearles conflictos nuevos sin traicionar lo que la serie construyó.
  • La incógnita sobre cómo se ubica esta cuarta entrega respecto de un final que muchos espectadores tenían incorporado como definitivo.

A esta altura, después de maratones varias y de haberme emocionado más de una vez con un gol cantado a medias desde el sillón, lo que más me interesa como espectadora es ver cómo se resuelve ese pulso entre el respeto por lo que ya se contó y el hambre de contar algo nuevo. La pregunta que me queda dando vueltas, y que les dejo a ustedes también, es de esas que sirven para conversar en la mesa de un bar o en un grupo de amigos: cuando una serie se despide como si fuera para siempre y después vuelve, ¿se gana algo con el regreso o siempre pierde algo de la magia del final? Mientras lo pensamos, en mi pantalla ya está cargando el próximo capítulo y afuera, como cantaba alguna vez un viejo chamamé de esos que suenan bajito en las cocinas, el alma sigue esperando que le den pelota. Aviso que vuelvo con palomitas.

MP
Milagros ParedesCultura y espectáculos

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