La Feria del Libro de Neuquén abre sus casetas en el Parque Central con libros desde dos mil pesos y combos que tientan al bolsillo
La decimotercera edición del evento ofrece una grilla amplia, literatura patagónica, clásicos universales y promociones por cantidad; la entrada es libre y la Municipalidad apuesta a superar los 250 mil visitantes en diez jornadas.

El Parque Central de Neuquén volvió a poblarse de stands, de globos de colores y de catálogos apilados sobre mesas plegadizas, como cada vez que la ciudad se entrega a uno de sus rituales culturales más esperados del calendario invernal. La sala de espera, esta vez, no es la de un consultorio médico sino la de una feria que se propone reunir a decenas de miles de lectores ávidos de renovar la biblioteca del hogar sin que el bolsillo sufra demasiado. Yo no pude evitar detenerme en la entrada, observar el movimiento de familias con chicos de la mano y sentir esa mezcla de expectativa y calma que solo transmite un evento que ya forma parte de la identidad neuquina.
Lo primero que confirma quien recorre los pasillos es que la estrategia de la edición 2026 se apoya en los precios bajos y, sobre todo, en las promociones por cantidad. La entrada es libre y gratuita, lo que elimina cualquier barrera inicial, y los títulos arrancan en alrededor de dos mil pesos, una cifra que vuelve accesible la idea de comprar más de un libro en una misma visita. En varios puestos se ofrecen combos de tres libros por diez mil pesos o paquetes de dos tomos clásicos por la misma cifra, una fórmula que los vendedores defienden como la llave para que cada visitante se retire con más de un ejemplar bajo el brazo.
Una grilla que va de los clásicos a las novedades, con la Patagonia como invitada especial
El abanico editorial que se despliega en el Parque Central es tan amplio como heterogéneo. Los clásicos de edición estándar (entiéndase, aquellas versiones de tapa blanda o rústica que circulan desde hace décadas sin grandes lujos de imprenta) rondan los diez mil pesos por unidad, mientras que las novedades del mercado, esos títulos recién salidos de imprenta que todavía conservan el celofán de las grandes editoriales, arrancan cerca de los cuarenta mil. En el extremo superior aparecen las obras completas o las ediciones especiales, que pueden superar los setenta mil u ochenta mil pesos y que están pensadas para coleccionistas o para regalos muy puntuales.
“La idea es que la gente se lleve más de un libro en promoción. De dos mil pesos en adelante te vas con un libro.”Martín, de Recreo con libros, y Emilio Mariscal, de la Editorial Mariscal
Vendedores con oficio y un público que ya no compra a primera vista
Los libreros consultados coinciden en algo que define al lector actual y que, en mi experiencia recorriendo ferias, resulta tan curioso como revelador: la gente pregunta mucho antes de comprar. Ya nadie se acerca al mostrador, señala un título y entrega la plata. Hojean, comparan ediciones, preguntan por el origen del libro (si es de editoriales patagónicas, españolas o argentinas), averiguan si hay combo disponible y recién entonces deciden. Esa dinámica convierte a cada stand en una pequeña mesa de consulta, donde el vendedor oficia de guía y, muchas veces, de recomendador de lecturas.
La sección de literatura para chicos aparece, una vez más, como la de mayor movimiento, porque son las familias con niños quienes más se acercan a las casetas y quienes convierten cada recorrida en una pequeña expedición. Pero la oferta no se agota ahí: la feria reúne autores patagónicos que rara vez llegan a las cadenas de librerías, ficción contemporánea de sellos medianos, ensayo y autoayuda, en una grilla que, como me dijo un vendedor, no suele verse junta fuera de este tipo de eventos. Para quienes vivimos en la región, esa sola razón alcanza para justificar la visita.
La Municipalidad de Neuquén proyecta que esta decimotercera edición supere los 250.000 asistentes registrados el año pasado, una cifra ambiciosa si se tiene en cuenta que el evento se extiende a lo largo de diez jornadas y que el clima invernal patagónico suele ser tan cambiante como implacable. La apuesta oficial es que el libro siga siendo ese refugio accesible que, en palabras simples, ayuda a sobrellevar el frío. Para quienes quieran acercarse, el horario habitual de la feria sueleextenderse durante toda la jornada en el Parque Central, con entrada libre y gratuita, y los stands permanecen abiertos desde la mañana hasta la noche, lo que permite visitarla después del trabajo o en familia durante el fin de semana. Allí, entre pasillos colmados de lonas y mesas de promesas editoriales, sigue latiendo una postal cultural que Neuquén ya hizo propia.
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