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Viernes, 16 de octubre de 2026
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Voces del Impenetrable

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La serie que incomodó a los pilotos y terminó moviendo el tablero en el Congreso de Washington

La segunda temporada de “Los ensayos”, el programa de Nathan Fielder que puso bajo la lupa los controles de salud mental de los pilotos comerciales, inspiró dos proyectos de ley aprobados por unanimidad en el Senado de Estados Unidos. Todavía falta la votación en la Cámara de Representantes.

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Milagros ParedesCultura y espectáculos · · 4 min de lectura
La serie que incomodó a los pilotos y terminó moviendo el tablero en el Congreso de Washington

Lo primero que uno percibe al mirar la pantalla no es un zumbido de motores ni una torre de control iluminada con luces rojas. Es un zumbido más chico, casi íntimo, el de un consultorio cualquiera, con un profesional que le toma la presión a alguien que, en cuestión de horas, va a tener varios cientos de vidas en sus manos. Esa incomodidad mínima es la que eligió Nathan Fielder como punto de partida para la segunda temporada de “Los ensayos”, la serie que terminó cruzando la frontera del streaming y llegó hasta los pasillos del Senado de Estados Unidos.

Le tengo que confesar algo: cuando empecé a ver los capítulos, lo hice con esa mezcla de curiosidad y distancia con la que uno se sienta frente a un documental sobre algo que parece lejano. Trabajo en un portal de noticias, vivo en Buenos Aires y mi vínculo más cercano con un avión es la fila 41A de un vuelo de cabotaje. Y sin embargo, a los pocos minutos de la explicación de Fielder, esa distancia se esfumó, porque la pregunta que plantea el programa es de las que nos tocan a todos: ¿quién decide que alguien está en condiciones de cuidar a otros?

Un diagnóstico ambiguo y un Boeing 737

La temporada giró alrededor de una inquietud muy concreta: cómo bajar la tasa de accidentes de aviación. Para contestarla, el creador se metió de lleno en el mundo de los pilotos comerciales, en sus entrenamientos, en los chequeos médicos periódicos que tienen que pasar para mantener la licencia.

Lo que fue encontrando lo contó con una calma que resulta casi insoportable. La serie mostró que personas con síntomas de ansiedad o depresión podían sortear los controles y quedar habilitadas para volar. Fielder llevó la idea hasta un extremo que parece sacado de una comedia negra: con un diagnóstico deliberadamente confuso en la mano, logró que lo dejaran subir a la cabina de un Boeing 737 y pilotearlo con actores como pasajeros.

El programa se estrenó en abril de 2025 y se viralizó con una velocidad que pocas veces se ve para un producto tan particular. En los meses que siguieron, colaboradores de distintos congresistas empezaron a mencionarlo cuando iban a empujar una reforma que, vale aclarar, ya estaba en estudio desde 2024, cuando organismos especializados en salud mental le habían pedido a la Administración Federal de Aviación que revisara sus criterios de aptitud.

Del streaming al Senado, con voto unánime

En septiembre, el Senado estadounidense aprobó por unanimidad dos proyectos de ley, uno presentado por el Partido Republicano y otro por el Partido Demócrata, con el mismo objetivo de fondo: fortalecer los protocolos de atención psicológica para los pilotos y, sobre todo, hacer que quienes necesiten pedir ayuda no vean peligrar su licencia profesional.

  • Los proyectos apuntan a mejorar el acceso de los pilotos a atención en salud mental.
  • Buscan que los aviadores puedan buscar acompañamiento sin arriesgar su habilitación para volar.
  • Por ahora fueron aprobados en el Senado y todavía deben pasar por la Cámara de Representantes.
  • La reforma ya se discutía desde 2024 por recomendación de organismos especializados.
“No sé si sirvió de algo, pero me agrada oírlo.”Nathan Fielder, consultado por el medio especializado Deadline

La pregunta que queda dando vueltas

La serie dejó flotando una cuestión que a mí, personalmente, me sigue dando vueltas unos cuantos días después de terminado el último capítulo. Y la pregunta no es tanto si “Los ensayos” sirvió o no sirvió, como dijo Fielder con esa prudencia que lo caracteriza, sino hasta dónde puede llegar una producción audiovisual cuando decide poner el foco en un problema concreto y se toma el trabajo de no aflojar.

Porque una cosa es el ruido que hace un tema en redes sociales durante un fin de semana y otra muy distinta es que ese ruido se traduzca en dos proyectos de ley votados por unanimidad en una de las cámaras del Congreso de un país. Si la Cámara de Representantes termina dándole luz verde, vamos a estar ante un caso de esos que vale la pena recordar: el de un programa de televisión que incomodó, abrió un debate que ya estaba latente y empujó, con su propio ritmo, una discusión que estaba trabada.

Le dejo al lector la reflexión, porque a mí todavía me resuena. Como aquella primera imagen del consultorio, lo que parecía un detalle menor terminó siendo el principio de algo mucho más grande.

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Milagros ParedesCultura y espectáculos

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