La Torre de Belgrado se quedó sin nafta en Shanghái y ahora reza por París
Novak arrancó la semana china con el título 102 en el bolsillo y la terminó afuera del Masters 1000. Hurkacz lo barrió en dos sets y la clasificación al Torneo de Maestros se le puso cuesta arriba.

Y dale. Otra vez el calor. Otra vez el tipo. Otra vez el serbio frotándose la cara como pidiendo que alguien le explique qué está pasando con su propio cuerpo. Novak Djokovic, 39 tacos recién cumplidos, llegaba a Shanghái con la sonrisa enorme de quien había levantado el ATP 500 de Pekín, su trofeo número 102 y el primero en once meses. Inyectado. Con envión. Listo para meterle presión al calendario. Duró un partido y medio.
Hurky le cortó el vuelo
Hurkacz no vino a hacer Turismo en Shanghái. Vino a ganar y a ganar rápido. Servicio firme, derecha seca, cabeza fría. El polaco se llevó el primero 6-4 y el segundo 6-3, todo en apenas algo más de una hora y media. Mientras el polaco jugaba como si tuviera twenty, el Nole se agarraba la zona lumbar, miraba al banco y pedía aliento. La diferencia fue clara: uno mostró su mejor versión y el otro arrastró la suya.
El mensaje quedó flotando en el aire caliente del Qizhong Arena. Si hasta hace una semana Djokovic era candidato a meterse entre los ocho del Torneo de Maestros sin despeinarse, ahora depende de un milagro en el Masters 1000 de París, el último de la categoría, que arranca en los primeros días de noviembre. Zverev y Alcaraz ya tienen boleto comprado. El resto de los asientos todavía está en disputa.
- Pekín 2025: título número 102 para Djokovic, el primero después de once meses sin levantar un trofeo.
- Shanghái 2025: debut y despedida. Hurkacz lo venció 6-4 y 6-3 en un poco más de una hora y media.
- Carrera al Masters: Zverev y Alcaraz con lugar asegurado, Djokovic afuera del top ocho momentáneamente.
- Próxima parada: Masters 1000 de París, primera semana de noviembre, última chance de sumar puntos.
Lo de los 39 años no es un detalle menor. El cuerpo empieza a pasarle facturas y él lo sabe. Por eso cada título, ya sea en Belgrado, en Pekín o en el court de un pueblo, vale triple. El tema es la regularidad. Una semana es genio, la siguiente es ceniza. Y cuando tenés que defender el prestigio ante los pibes como Alcaraz, Sinner y compañía, la mochila pesa el doble.
¿Puede reaparecer en París con el nivel suficiente para colarse en el Torneo de Maestros? Yo tengo mis dudas. Pero ya me equivoqué mil veces con este señor, así que mejor no descartarlo. La que viene, cancha central. Y las pulsaciones, pendientes.
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