La tos que no se va: Juana Viale vuelve a calzarse el smoking de Mirtha mientras la abuela pelea por regresar a la pantalla
Mirtha Legrand acumula dos semanas sin sus clásicas meriendas y todavía carga con una bronquitis persistente que la mantiene en su casa. Su nieta vuelve a tomar las riendas del ciclo este sábado, con una mesa que mezcla política, teatro y espectáculo. La familia sigue de cerca cada tos, cada paso, cada mejoría.

Te confieso algo antes de arrancar: cada vez que entro a un set de televisión y siento ese olor a maquillaje viejo mezclado con café recién servido, me acuerdo de las mesas de los domingos en lo de mi vieja, donde la radio estaba siempre prendida y la voz de Mirtha Legrand sonaba como si fuera un miembro más de la familia, de esas tías que aparecen sin avisar pero que siempre te alegran la tarde. Y esa es justamente la sensación que volvió a sobrevolar el ciclo este viernes, cuando se confirmó que su nieta Juana Viale volverá a ponerse al frente de la emblemática emisión por segunda semana consecutiva, porque la abuela todavía no termina de sacarse de encima esa bronquitis que la mandó al sanatorio Mater Dei y que ahora, ya en su casa, se empecina en no aflojar del todo.
La mesa del sábado: política, teatro y espectáculo
Porque la tos no se va, la abuela sigue cuidándose en su domicilio, recibiendo amigos y compartiendo almuerzos con los suyos, mientras sus clásicas meriendas dominicales acumulan ya dos semanas de suspensión y todavía nadie se anima a confirmar cuándo volverá a abrir las puertas para esos encuentros que son casi un ritual de la cultura porteña, y acá aparece la pregunta del millón que sobrevuela cada redacción del país: ¿cuándo vuelve Mirtha a la pantalla? La respuesta la dio su hija Marcela Tinayre, que explicó con la prudencia de quien sabe que está hablando de una leyenda viviente que el síntoma que falta resolver es justamente esa tos persistente, y que el regreso podría concretarse en la semana posterior a esta emisión, siempre y cuando la evolución sea favorable, una posibilidad que por ahora sigue atada con alambre a cómo siga respondiendo el cuerpo de una mujer de 99 años que ya nos tiene acostumbrados a volver de cada trance como si nada.
A mí me tocó cubrir la tanda del domingo en que le dieron el alta, y te juro que ese runrún de noticiero que se siente cuando suena el teléfono con una novedad importante, ese clic particular del periodismo que te dice que algo está pasando, lo viví con la adrenalina de saber que estaba escribiendo sobre una de las últimas grandes protagonistas de la historia de la televisión argentina, y por eso te quiero contar que el último parte médico del centro de salud había sido claro como el agua: “Continuará con su recuperación en su casa para retomar con sus actividades lo antes posible”, decía el comunicado, y esa frase, que parece un trámite burocrático, en realidad es la promesa de alguien que no piensa parar, porque mirá si no lo que dijo ella misma cuando recibió el Martín Fierro a la labor periodística femenina en mayo de este año, en esa premiación donde la vimos más entera que nunca, y donde nos regaló una de esas frases que quedan flotando en el aire de la gala: “Voy a ser centenaria y voy a seguir viniendo, recibiendo el beso y abrazo de todos mis colegas”, palabras que sonaron a declaración de principios y que ahora, mientras cumple años y la vemos en reposo, cobran otro sentido, el de un compromiso con su propio legado que ni una bronquitis persistente logra torcer.
- Juana Repetto, actriz y figura de la escena actual que suele animarse a cada reunión con su frescura habitual.
- Guillermo Pfening, uno de los actores más requeridos del momento, que llega a la mesa con sus recientes trabajos bajo el brazo.
- Martín Menem, el diputado que siempre genera debate y que ya pasó por la mesa dejando títulos.
- Álvaro Navia, humorista y conductor uruguayo que sabe cómo hacer reír hasta en las tandas más distendidas.
- Jésica Bossi, periodista y columnista de espectáculos, una de las voces más lúcidas del periodismo de actualidad.
Y acá viene lo que a mí, que vengo siguiendo a esta mujer desde que tenía uso de razón periodística, más me conmueve, y es que antes de que la bronquitis la mandara al Mater Dei, Mirtha había mantenido una agenda de esas que ya nadie de su generación se anima a sostener, porque a mediados de agosto se la vio en el teatro Liceo acompañando a Carlos Rottemberg en la presentación de su libro Pasen y Lean, y días después concurrió a ver Secreto en la montaña con Benjamín Vicuña y Esteban Lamothe, dos actores que la quieren entrañablemente, y también se dio el gusto de ir con amigos a una función de Midachi, la despedida, ese show que es un viaje en el tiempo para cualquiera que haya crecido viendo a los Midachi en los veranos de la costa, y te lo digo con el corazón en la mano, cada una de esas salidas era una manera de decirnos que Mirtha sigue viva, sigue curiosa, sigue saliendo a la calle como lo hizo toda su vida, desde aquella pibe de Saavedra que empezó a hacer radio con el nombre artístico que hoy es sinónimo de historia de la televisión de este país, y por eso ahora, mientras la tos se empecina en no aflojar y Juana vuelve a calzarse el saco de la conductora, lo que estamos viendo no es solamente un reemplazo, sino la prueba más concreta de que esta dinastía familiar sigue funcionando como un relojito, con la abuela en la sala de su casa recibiendo a quien se acerque avisitarla y la nieta al frente de la pantalla sosteniendo un legado que empezó en los años cincuenta y que hoy, casi setenta años después, sigue convocando a millones de argentinos cada sábado a la noche, una continuidad que a mí, como periodista y como espectadora, me llena de una emoción que no te puedo describir con palabras, aunque lo intento nota a nota, párrafo a párrafo, porque cuando Mirtha finalmente vuelva, y te aseguro que va a volver porque ella misma lo dijo, esa vuelta va a ser una fiesta de la que vamos a participar todos, desde el más veterano de los camarógrafos hasta el último televidente que prenda la tele a las once de la noche, y mientras tanto, lo que nos queda es esperar, tomar nota, y disfrutar de esta Juana Viale que se carga la responsabilidad al hombro con la misma profesionalismo con la que su madre Marcela y su abuela Mirtha le enseñaron.
La pregunta que sobrevuela la redacción
Porque a esta altura, te confieso, la pregunta ya no es solo cuándo vuelve Mirtha, sino qué invitados nos gustaría ver en las próximas emisiones, una pregunta que a mí me hace pensar en esos versos de chamamé que escuchaba mi abuelo en su cocina de Corrientes, esos que dicen que la espera tiene su propia música, y mientras esa música suena en alguna del fondo de mi memoria, lo que queda claro es que la mesa del sábado se va a llenar de nombres, de opiniones, de risas y de alguna que otra polémica, porque esa es la fórmula que Mirtha inventó y que su nieta aprendió a respetar, y por eso te dejo la pregunta abierta, querido lector, querido televidente: ¿a quién te gustaría ver sentado en esa silla que todavía espera por su dueña?
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