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Viernes, 16 de octubre de 2026
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Voces del Impenetrable

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Prácticamente magia 2: volver a las hermanas Owens, casi sin sorpresas

La secuela de la película de 1998 reúne otra vez a Sandra Bullock y Nicole Kidman, pero la dirección de Susanne Bier no encuentra un rumbo propio y la historia se estira más allá de lo necesario.

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Milagros ParedesCultura y espectáculos · · 3 min de lectura
Prácticamente magia 2: volver a las hermanas Owens, casi sin sorpresas

Hay un rumor tenue que se escucha en cualquier sala donde proyectan una continuación tardía: el crujido de butacas, alguna tos, y la expectativa silenciosa de quien pagó la entrada esperando reencontrarse con algo que ya no termina de estar. A Prácticamente magia 2 yo entré con esa predisposición, porque la original de mil novecientos noventa y ocho forma parte de esa camada de films que se ven de chicas y vuelven, años después, en forma de memoria tibia. Y a esa memoria se suma ahora una secuela que llega con casi tres décadas de distancia, y con la promesa, difícil de sostener, de volver a hacer magia.

La película vuelve a poner en el centro a las hermanas Owens, interpretadas por Sandra Bullock y Nicole Kidman, la dupla protagónica que sostuvo la entrega original. Y hay una verdad que la crítica especializada repite con insistencia: cuando las dos comparten cuadro, la película respira. Hay química, hay complicidad, hay un timing cómico que funciona como un reloj viejo pero bien calibrado. El problema empieza en los huecos que esas escenas dejan, porque el resto del metraje no consigue sostener ese mismo nivel.

Un regreso con la casa algo ordenada

La dirección de Susanne Bier no logra capturar esa textura otoñal y melancólica que fue una de las marcas registradas del film original. La puesta en escena se vuelve funcional, correcta, sin esos hallazgos visuales que justificaran la espera. Y hay un detalle que a esta altura pesa más de lo que debería: los efectos visuales remiten a productos televisivos de los años noventa, como si el presupuesto hubiera decidido ahorrar en ese rubro sin avisarle al espectador.

  • Sandra Bullock y Nicole Kidman sostienen la historia con la misma química de siempre, pero el guion no les da mucho para renovar.
  • Las actuaciones nuevas, entre ellas Maisie Williams, Joey King y Lee Pace, quedan a mitad de camino: el libreto no les concede espacio para armar personaje.
  • La dirección de Susanne Bier no encuentra un tono propio y se apoya demasiado en el subrayado emocional.
  • El metraje se extiende más allá de su punto de cierre natural, con un epílogo que la crítica describe como prescindible.
“Cuando las hermanas aparecen juntas, el ritmo mejora; el resto del tiempo, la película sostiene con dificultad su propio peso.”Crítica especializada

Yo salí de la sala con una sensación que, bien pensada, es la misma que describe la prensa internacional: la de un entretenimiento amable, pensado sobre todo para quienes ya eran fans de la primera entrega. Diálogos cargados de emotividad, mensajes positivos dichos con la boca llena, una atmósfera de comedia fantástica sin grandes sobresaltos. No es una mala película: es una película que eligió no arriesgar. Y cuando una secuela llega casi treinta años después, la pregunta que sobrevuela toda la función es inevitable.

Porque estos casi treinta años abrían un abanico enorme de posibilidades narrativas. Sin embargo, la película opta por el camino más conservador: volver a las mismas brujas, al mismo pueblo, al mismo hechizo. Para quien busque el reencuentro sin demasiadas modificaciones, la propuesta cumple. Para quien esperaba una renovación genuina, el balance es, como mínimo, tibio. Prácticamente magia 2 ya está en cartelera, y deja flotando una pregunta que excede a las hermanas Owens: qué le pedimos, como público, a una secuela que llega con tres décadas de atraso: fidelidad absoluta a lo conocido, o la valentía de reinventarse.

MP
Milagros ParedesCultura y espectáculos

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