Umbralejo resurge de la ruina entre cuarcitas y pizarras de la Sierra Norte de Guadalajara
A 70 kilómetros de la capital alcarreña, el enclave que el campo abandonó a fines de los sesenta vuelve a recibir visitantes, estudiantes y docentes tras una rehabilitación que preservó las piedras oscuras del Sistema Central.

A unos 70 kilómetros de la ciudad de Guadalajara, en pleno Parque Natural Sierra Norte, el caserío de Umbralejo se recorta contra las laderas del Sistema Central como una cicatriz de piedra que el tiempo no terminó de borrar. Las construcciones de cuarcita y pizarra, los mismos materiales volcánicos que le dan nombre al conjunto regional, conservan alineaciones y alturas que recuerdan cuando allí vivían familias dedicadas a la ganadería, a los cultivos de secano y a la producción de carbón vegetal.
Como tantos pueblos de montaña de la España peninsular, Umbralejo padeció el éxodo rural de mediados del siglo XX: la ausencia de servicios, el aislamiento y las estrecheces económicas fueron vaciando las casas hasta dejarlas deshabitadas hacia fines de la década del sesenta. Los inviernos siguientes, largos y rigurosos en la Sierra Norte, hicieron el resto: las heladas, la nieve y el agua de deshielo terminaron por arruinar con la mayoría de las cubiertas.
Una rehabilitación que respetó la piedra original
La recuperación llegó en los años ochenta, cuando el Ministerio de Medio Ambiente adquirió el enclave para reconvertirlo en un Aula de Naturaleza dentro del Programa Experimental de Recuperación de Pueblos Abandonados. Los trabajos se ejecutaron con un criterio poco habitual: en lugar de reconstruir desde cero, se respetaron el diseño, las estructuras y los materiales de cada edificio, de modo que pizarras y cuarcitas originales siguieron sosteniendo paredes y techumbres.
El resultado es un caserío de 70 edificios rehabilitados entre viviendas y pajares, que hoy funciona como sede de estancias temporales para grupos de estudiantes y docentes que participan en proyectos de educación ambiental, salud, convivencia y recuperación etnográfica. Quien recorre sus calles irregulares entiende por qué Umbralejo integra, junto a otras siete localidades, la ruta de los Pueblos de la Arquitectura Negra de Guadalajara.
- Recorrido por las calles de piedra del casco original, con su trazado irregular adaptado al relieve.
- Visita al museo etnográfico, instalado en una vivienda del pueblo que conserva el uso tradicional de los espacios.
- Rutas de senderismo por los alrededores del Pico Ocejón, recomendables cuando el clima lo permite, ya que los inviernos en la Sierra Norte pueden ser intensos.
Para los lectores que quieran planificar una escapada de fin de semana, conviene tener presente que Umbralejo se ubica en el extremo oeste del Sistema Central, dentro del Parque Natural Sierra Norte de Guadalajara, y que la mejor manera de conocerlo es combinarlo con las otras siete localidades que integran el conjunto de la Arquitectura Negra, todas con idéntica factura de pizarra y cuarcita. En días fríos, conviene consultar el estado de los accesos y llevar calzado adecuado para caminar sobre piedra húmeda.
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